Dos goles de campeón

Para la vuelta, Boca se puede dar el lujo de no meter ningún gol más. Los últimos, así, pudieron haber sido los de Schiavi y Cvitanich, que ahora los reviven con Olé...

"En unos días va a ser difícil hablar..."

En un clima muy distendido en Sevilla, mientras hacen retoques en el estadio, Juan Martín Del Potro y Rafa Nadal estuvieron a pura charla entre el entrenamiento de uno y del otro. "Hablamos de la vida... Pero el fin de semana cada uno va a querer ganar". Juan Martín Del Potro escucha, sonríe y luego toma la palabra. Su interlocutor devuelve otra sonrisa y la charla termina con un saludo afectuoso para que cada uno siga con lo suyo. Nada extraño hasta ahí, al costado de esa cancha que despertó mil polémicas y sirvió para calentar un poquito la previa de la final de la Copa Davis. Pero lo llamativo es que el interlocutor del tandilense es nada menos que Rafael Nadal. La rivalidad, entre dos viejos compañeros de circuito, con afinidad y muy buena relación, quedará para el fin de semana, cuando la pelota empiece a picar en el estadio de la Cartuja. “Hablamos cosas de la vida, del circuito, pero no pasa de eso... Nosotros pensamos en ganar, ellos también, y a la hora de los partidos, todos vamos a hacer lo imposible para que gane su equipo. En unos días va ser más difícil hablar, porque cada uno va a estar más concentrado en lo suyo, por eso aprovechamos. Pero está todo bien”, contó Delpo tras su sesión de entrenamiento en la cancha, y mientras Rafa ya le daba a la pelota con Verdasco. Otro tema que motiva a Del Potro, además de ganar la Davis y quedar para siempre en la historia del tenis criollo, es jugar en un estadio montado sobre un campo de fútbol: “Seguramente vamos a tener un lindo clima para jugar al tenis, sobre una cancha de fútbol, que no estamos acostumbrados”, opinó. Y contó que no ve la hora de salir a la cancha: “Estoy con ganas y un poco ansioso para que comiencen los partidos. Es una final, y todas las finales son importantes, hay que tomarla con tranquilidad, sabiendo la dimensión y lo importante que es para cada uno de nosotros, y por eso hay que jugar lo más concentrado y serio posible, sabiendo que ellos son los mejores en esta superficie pero que también podemos hacerles fuerza”.

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martes, 29 de noviembre de 2011

Dos goles de campeón

Para la vuelta, Boca se puede dar el lujo de no meter ningún gol más. Los últimos, así, pudieron haber sido los de Schiavi y Cvitanich, que ahora los reviven con Olé...

La realidad no es, aunque sí lo parezca, sólo lo que sale en la tele. Hay festejos que no aparecen en la pantalla y, entonces, quedan en la intimidad de los 38.000 que están en Mendoza. Termina el partido y todos salen a buscarlos a ellos. Abrazan a uno y abrazan a otro. En distintos puntos del campo. Hasta que, por cierta ley de la atracción, terminan unos y otros en una enorme montonera, entre la medialuna y el círculo central. Se suman algunos suplentes, saltan encima. Debajo quedan ellos: Rolando Schiavi y Darío Cvitanich. Los héroes. Los goleadores. Dos goles de campeón. Los que permiten a los hinchas gritar campeón, que los jugadores lo llevan adentro como lo llevo yo, que ya se acerca Nochebuena y también Navidad...

Hay más de una década entre estos socios del triunfo, aunque suelen mostrarse juntos bastante seguido. Uno nació en 1973 y el otro en 1984. Cuando uno ya había ganado una Libertadores con Boca, el otro no había debutado en Banfield. Uno tiene siete títulos en el club, el otro quiere el primero. Hay una admiración y un respeto enorme de parte de Cvitanich. Debe esperar para poder posar junto a Schiavi y, aunque lo apuran y lo tironean de todos lados, se mantiene firme. “El Flaco es un genio. Aunque está con alguna duda, lo vamos a convencer para que siga. Para nosotros es un referente tanto dentro como fuera de la cancha. El y Román son los dos que tiran para adelante y los principales artífices de que Boca hoy esté ahí arriba. Ellos nos llevan a todos a querer imitarlos”, dice, al mismo tiempo que Schiavi aparece, se ríe de los dichos de su compañero y le da un fuerte abrazo para la foto.

Son los héroes de hoy y por eso la gente los busca. La mayoría de sus compañeros se mueve con tranquilidad. A Cvita lo quieren todos. Foto o autógrafo. Pero el Flaco apenas puede avanzar unos pasos cada tanto. Lo rodean, lo apretujan. Ya no necesita dar más demostraciones. Las ovaciones en continuado del domingo lo consagraron como el símbolo de este equipo, como el mejor representante del espíritu boquense. “Siento que me están tratando de convencer para que siga, pero pongan que no sé si voy a seguir, je”, bromea. Y enseguida agrega: “Voy a tener 39 años, pero en estos días habrá una reunión y no creo que haya problemas para seguir seis meses más”.

Los dos, más allá de cualquier diferencia generacional y de currículum, sueñan con lo mismo.

-¿Qué tiene Boca para haber hecho todo esto? S: Creo que generamos una sensación de que somos un equipo que está bien plantado, y a los rivales les cuesta jugar contra nosotros. Y no hubo otro equipo tan regular.

C: Un gran equipo por sobre los grandes jugadores. Y eso no es fácil de conseguir. Vos podés tener grandes jugadores pero el equipo puede no ser tal. Acá, sobre la base de los buenos futbolistas, se armó un equipo y un grupo que es muy sólido y solidario.

-Darío, ¿te parece que te debías una actuación así, con gol y penal? C: Sí, yo sentí que estaba en deuda, que las lesiones me habían hecho perder terreno justo cuando venía bien y con confianza. Por eso disfruté mucho el partido en Mendoza, porque ganamos, sumamos, hice un gol y el equipo dio otra muestra de calidad.

-Flaco, el regreso no te podía salir mejor...

S: Si conseguimos este campeonato, será uno de los más importantes de mi carrera. Porque me jugaba muchísimo al venir, me jugaba todo lo bueno que había hecho en Boca, y por eso disfruto el doble y tengo la tranquilidad de haber cumplido.

-Y te sacaste las ganas de meter un penal, tras haber fallado con Vélez.

S: Por suerte me tuvieron confianza, je.

-Tienen el primer puesto asegurado y falta apenas un punto para dar la vuelta. ¿Ya pueden decir campeón? C: Ya casi estamos, sí. Pero también somos los primeros en saber que falta un pasito.

S: Todavía falta jugar con Banfield. Vamos a salir a ganar como siempre. Falta un paso más.

C: Esta semana debe ser de trabajo y seria como han sido todas. Este grupo tiene jugadores que ya ganaron mucho y que saben cómo manejar estas instancias.

-La gente siente que la vuelta ya está, que Boca ya es campeón...

C: La ilusión la tenemos todos, y entendemos a los hinchas. Nosotros también sabemos que estamos muy cerca, pero nos cabe la responsabilidad de trabajar para conseguir ese último esfuercito.

S: Ojalá que esto se termine pronto, con Banfield.

"En unos días va a ser difícil hablar..."


En un clima muy distendido en Sevilla, mientras hacen retoques en el estadio, Juan Martín Del Potro y Rafa Nadal estuvieron a pura charla entre el entrenamiento de uno y del otro. "Hablamos de la vida... Pero el fin de semana cada uno va a querer ganar".

Juan Martín Del Potro escucha, sonríe y luego toma la palabra. Su interlocutor devuelve otra sonrisa y la charla termina con un saludo afectuoso para que cada uno siga con lo suyo. Nada extraño hasta ahí, al costado de esa cancha que despertó mil polémicas y sirvió para calentar un poquito la previa de la final de la Copa Davis. Pero lo llamativo es que el interlocutor del tandilense es nada menos que Rafael Nadal. La rivalidad, entre dos viejos compañeros de circuito, con afinidad y muy buena relación, quedará para el fin de semana, cuando la pelota empiece a picar en el estadio de la Cartuja.

“Hablamos cosas de la vida, del circuito, pero no pasa de eso... Nosotros pensamos en ganar, ellos también, y a la hora de los partidos, todos vamos a hacer lo imposible para que gane su equipo. En unos días va ser más difícil hablar, porque cada uno va a estar más concentrado en lo suyo, por eso aprovechamos. Pero está todo bien”, contó Delpo tras su sesión de entrenamiento en la cancha, y mientras Rafa ya le daba a la pelota con Verdasco.

Otro tema que motiva a Del Potro, además de ganar la Davis y quedar para siempre en la historia del tenis criollo, es jugar en un estadio montado sobre un campo de fútbol: “Seguramente vamos a tener un lindo clima para jugar al tenis, sobre una cancha de fútbol, que no estamos acostumbrados”, opinó. Y contó que no ve la hora de salir a la cancha: “Estoy con ganas y un poco ansioso para que comiencen los partidos. Es una final, y todas las finales son importantes, hay que tomarla con tranquilidad, sabiendo la dimensión y lo importante que es para cada uno de nosotros, y por eso hay que jugar lo más concentrado y serio posible, sabiendo que ellos son los mejores en esta superficie pero que también podemos hacerles fuerza”.

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